Una de las noticias del día es la salida de Jesús Neira del hospital. Este hombre fue el que defendió a una mujer que estaba siendo maltratada por su agresor.
Lo que más me ha llamado la atención, es que los periodistas le preguntaban sobre su heroicidad y él afirmaba que no se sentía un héroe. Los periodistas parecían sorprenderse de ésto, en realidad yo estoy de acuerdo con él, no es un heroe, es una persona normal que hizo lo que cualquiera debería hacer en su lugar.
El problema empieza cuando lo que debería ser una actitud normal, la consideramos extraordinaria. ¿Qué quiere decir esto? Pues que la mayoría de nosotros no hubiera hecho lo mismo, habríamos mirado para otro lado. Esto es lo realmente triste. Nos deberíamos replantear nuestro concepto de persona y de héroe.
Como he dicho alguna vez la mayoría solo pensamos en nosotros mismos y no en los demás, por eso nos parecen estas y otras actitudes heroicas.
Por otro lado, los medios de comunicación deberían dedicarse a difundir situaciones de la vida diaria que tienen que ver con acciones positivas que desarrolla la gente con sus semejantes, con la sociedad en general, con su forma de colaborar para llegar puerto en el trabajo, con su forma de actuar al atender a diario a los que le rodean... Esto serviría para hacernos ver a todos, que las actitudes de pensar en los demás y tratar de ayudar a los demás son un valor a desarrollar mucho más importante que la competitividad, el afán de llegar lo más lejos posible en el trabajo, el tener el mejor coche... Y quizá entonces no nos parecería la actitud de Jesús Neira como algo heroico, si no como algo que es un deber para con los demás.
Hace 2 meses