A veces tardo en escribir, porque no me salen las palabras. Es raro, porque yo más conocida como "La rellenadora de Huecos" no había experimentado nada igual antes. Solo sé que mis mensajes (muchos que antes mandaba por correo electrónico), esos que mandaba para fustigar las conciencias, que provocaban que la piel se despellejara al leerlos, ya no tienen sentido. A veces pienso si sirvieron de algo. Sé que necesitaba decir lo que le pasaba a Raúl, sobre todo porque no quería que nadie le abandonara, no quería que viviera la soledad de los últimos momentos. Quería que para todos siguiera siendo él, que se contase con él para todo tipo de planes, que todo el mundo se diera cuenta de que su cuerpo no se movía pero su mente podía volar donde quisiera y nos llevaba una ventaja a todos increíble.
Se fue el "disco duro", se fue "el gran manipulador", se fue "el tierno, el introvertido, el dulce, el borde, el amigo de sus amigos...", se fue "El Cardenal Richelieu", "El concejal de cuenca", "el colores", "el doctor no", etc... Y también se fue al que yo llamaba "eres muy guapo o que guapo eres", "pero que ojos tienes, son preciosos".... No me vienen a la mente todas las cosas que le decía porque eran muchas, también algunas no tan divertidas cuando nos enfadábamos. También nos mandábamos a la mierda.
En definitiva se fue mi vida, mi amigo, mi mejor amigo, al que le podía decir todo lo que quisiera. Llegaba y me vaciaba con él: porque esto, lo otro, lo de más allá, porque si patatín y patatán, porque voy a hacer, porque no voy a volver a, porque esta persona esto o lo otro, porque a mi nadie me dice lo que tengo que hacer..., y él acababa diciendo o cantando: "ninini ... ninini ...., es decir la canción de "Lo que el viento se llevó". Y al final todo acababa en risas, me tomaba el pelo, me hacía reír y se me pasaba todo.
Se me olvidaba decir que Raúl tenía un "super poder", si el de el OÍDO. Tu podías estar en la cocina hablando por teléfono a un volumen no muy alto y él desde la habitación nuestra había captado toda la conversación. Recuerdo algo cómo: ¿Quién ha llamado? Mi madre; ¿Y qué te pasaba que ya estabas diciendo que no, que esto no, bla,bla, bla...? Pues ya sabes que querían venir hoy y le he dicho que no. A lo que él decía: ¿Pero no te ha dicho nada más, no te ha comentado nada? Y yo le decía, si me ha dicho que ayer te vio peor, esto y lo otro. Al final llegabas a la conclusión de que él me había oído a mi y a mi madre a través del teléfono. Y así muchas conversaciones y circunstancias. Belén y Myriam recordaran la anécdota de las croquetas en el mar, pero hubo tantas.
También tenía otro "super poder" que era el de la "Adivinación" o "saber sacar la información, pareciendo que sabes algo, sin saberlo" y al final acaba enterándose. Esto lo podrían afirmar algunos del sector del juguete.
Y por supuesto era un gran bromista. Le encantaba tomarme el pelo. Me vienen a la memoria las trolas de la facultad (la del bocadillo de bonito, que te daban la lata y te lo tenías que poner tu en el pan, y aquí una amiga se lo tragó enterito), las mentirijillas con historias que se inventaba sobre la marcha, o cuando te decía algo para que acabaras llamando a no se quién y así se reía, o cuando llamaba a su madre por teléfono y preguntaba por si mismo. Curiosamente los 28 de Diciembre nunca gastaba bromas, la que lo hacía era yo. De modo que eramos una pareja de bromistas. Este 28 de diciembre de 2010 ni me acordé de las bromas, no se me ocurría ninguna, y tampoco sentía ganas de gastarlas. Jo otra cosa más para echarte de menos Raúl.
Definitivamente se fue la "Química" de mi vida, y claro no me reconozco. ¿Dónde está la chica decidida? ¿A qué lugar se ha ido la que tomaba decisiones con dos de pipas?¿Y la risueña, la de la carcajada escandalosa? ¿Dónde está la humorista? Si esa que se levantaba por las mañanas y hacía todo tipo de pantomimas para sacarle una sonrisa a Raúl. ¿Y la planificadora nata? ¿Y la de las ideas rocambolescas, la inventa juegos, la organizadora de fiestas...? No sé si se ha marchado con "el doctor no" o está en Cósmonita con Budurebo, o como dice el título de una gran película, "El viaje a ninguna parte", es decir, viaja a ninguna parte.
¿Este es el famoso duelo por el que hay que pasar? Por favor, donde está el botón de reiniciar, que yo quiero pasarlo pronto. No sé si decirle a mi amigo Oscar si conoce alguna aplicación que se conecte a mi cuerpo, y me reinicie, borre lo duro y de nuevo vuelva a renacer. Ya lo sé Oscar, me dirías una gran frase tuya "eso no se puede implementar". ¡¡¡ MIERDA !!! Y a qué esperan para inventar eso, sería estupendo, porque te pasa algo malo, y entonces le das al botón y nada, te reinicias y empiezas de nuevo con energías renovadas. Y no que me faltan los escudos, las defensas, y se me ha roto la pantalla protectora antibombas de dolor.