miércoles, 8 de julio de 2009

DIAS MALOS

Hay personas que creen que soy una especie de "Superman" que nunca tiene malos momentos y que siempre está con buen humor y mucho ánimo, esto no es así en realidad. Por ejemplo la última vez que tuve un día pésimo fue el martes pasado, el día después de la gastrostomía, en ese momento creía que me había equivocado al tomar la decisión de ponerme la sonda y pensé que hacer eso, y otra serie de cosas era alargar lo inevitable. Creía que no tenía derecho a hacerlo porque daba más trabajo a la gente que estaba a mi alrededor.

Tuve ese mal día y después empecé a pensar en todo lo que me podía ayudar la sonda, no solo a mi, si a no a las personas que me cuidan, ya que puede evitar algunos problemas y facilitar que recupere las fuerzas.

Desde que empecé con la enfermedad, me he dado cuenta de que puedo tener un día malo, tengo derecho a tenerlo, pero uno, nada más que uno. No tengo tiempo para tener más días malos, debo usarlos como un trampolín para hacerme más fuerte. Espero que en este caso vuelva a pasar lo mismo, cuento con el apoyo de mucha gente, en especial de Nuria que siempre ha sido mi trampolín.

Quiero seguir ilusionandome con cosas, y ahora mi ilusión es disfrutar de cada instante, porque hay momentos que compartes con otras personas, que hacen que sigas luchando, que busques un motivo para no tirar la toalla.

En estos momentos estoy en un periodo de cambio o de adaptación a una nueva situación, y como siempre los cambios son difíciles de asumir porque dan miedo, pero como tengo a Nuria cada día me encuentro más seguro, y con más ánimo para seguir hacia adelante. Desde aquí os invito a que no tengáis miedo a los cambios, es mejor afrontarlos que huír, porque es de la única forma que se pueden superar. Pensad que sois capaces de más cosas de las que podáis llegar a creer.

4 comentarios:

pat dijo...

Gracias por el consejo, tienes razón todos tenemos derecho a un día malo, pero solamente uno muy de vez en cuando, ese día tiene que servir para tirar "palante" con la nueva situación.
Besos a los dos

E dijo...

Raúl, qué buen comentario.

La verdad es que, independientemente de nuestras circunstancias, es nuestra actitud la que acaba determinando si el día es bueno o malo.

En definitiva, cada día, cada momento me brinda la oportunidad de decidir quíen quiero ser.

Me alegro de que estés ya en casita.

Anónimo dijo...

Superman? No. Claro que no. Eres real, humano, de carne y hueso.... ¡¡Pero eso es lo que te hace tan especial!!.
Que estando en las circunstancias que estás, seas capaz de remontar en tan corto espacio de tiempo...; de dar ánimos a los que te cuidan, a tus amigos, a los que tenemos la suerte de haberte encontrado en la red..., esos bajones que para otros serian eternos...
No eres supermán, pero... ¡¡casi!!.
Un abrazo muy fuerte para los dos.

Eva dijo...

¡Hola, Raulillo! Me alegro de que estés de vuelta, en casa. Sí. Recuerdo ahora cómo te conocí... fué pinchando en el blog sobre un libro que me había gustado, y que resultó gustarte también a tí: "El viejo profesor". En esa lectura, me parece, hay una parte que contaba cómo, cada día, el profesor se permitía unos minutos para llorar. No es algo que haga mal a nadie ¿verdad? Y te los mereces, Raúl, esos momentos son tuyos por derecho. Luego, pues ¡claro!... ¡A SEGUIR!! Con más fuerza, ya que, con las lágrimas, quedan fuera muchos malos rollos... ya lo creo. Siempre me conmueve tu ternura, Raúl, pero hoy, tu texto me ha llegado más que núnca. Mucho ánimo a los dos.